Con los aislamientos térmicos se disminuyen las pérdidas energéticas por calentamiento o enfriamientos innecesarios, así como los sobreesfuerzos de la maquinaria, pudiendo alargar los periodos de mantenimiento y la vida de las máquinas.
Todos estos factores influyen positivamente en el ahorro no sólo de combustibles, sino también en piezas y mano de obra.
La principal función de los aislantes térmicos es el ahorro de energía, consiguiendo con ello una disminución de los costos de mantenimiento de la instalación.